Mujeres del Maíz, dibujos en lápiz / exposición de Guido Sileoni

Del 11/11/11 al 20 de diciembre

La exposición podrá visitarse una hora antes de cada actividad, y después de éstas.

Mujeres que ya no existen.

Mujeres que ya no tienen identidad.

Mujeres que sobresalen de un pasado que por un lado nos pertenece y por otro queda lejano de nuestro área geográfica. Sin embargo, las antiguas civilizaciones de América, las del maíz, siempre nos han fascinado por la riqueza de sus artes, por los atroces rituales en los que se sintetizan el carácter de la organizacion religiosa, las fiestas y la relación existente entre el rito, el calendario y la escritura. En todos estos aspectos los aztecas, como tambien mayas e incas, han caracterizado con un estilo singular todas sus expresiones artísticas. Los aztecas no tenian en su vocabulario un equivalente a la expresion “bellas artes”, ni especularon acerca de cuestiones estéticas, tampoco hicieron objetos para ser contemplados unicamente por su belleza. No tenían hacia el arte ninguna de las actitudes estériles desde un punto de vista social que nosotros adoptamos en nuestra cultura. En cambio, reconocieron el valor de la habilidad superior en los oficios y usaron los productos de estos para honrar a los dioses, que eran los intermediarios entre el hombre y el infinito poder del Universo.

Las mujeres tenían derechos definidos, aunque inferiores a los de los hombres. Podian poseer bienes, celebrar contratos y acudir a los tribunales en solicitud de justicia. En materia de moralidad sexual las doncellas tenian que ser castas y las esposas fieles a sus maridos. Si bien es cierto que la posicion social de la mujer era relativamente baja, su influencia personal era grande.

En estos dibujos enteramente hechos a lapiz, para que el color no nos distraiga de las formas, Guido Sileoni reconcilia la burda fidelidad del dibujo de los indios con su propio estilo y forma de representación, remarcando los adornos femeninos, la orfebrería, los peinados y el arte plumario que esas mujeres solian llevar, tal vez, desnudadas de todo lo demás para evidenciar el caracter indigena.

A través de estas mujeres provocadoras, fuertes y al mismo tiempo sensuales y suaves, se desliza el mensaje entre la vida pasada y la vida actual hechas de las mismas costumbres, donde la mujer sigue teniendo los poderes de la seducción y el encanto.

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